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Inesperada noche de pasión con Marlene en Madrid

 
Post #1


Inesperada noche de pasión con Marlene en MadridEstaba muy cansado física y mentalmente. Había llegado a España seis días antes y en ese momento, eran las 15 horas de un viernes caluroso en Madrid, solo deseaba llegar a su hotel en Plaza Colón para reponer energías. A pesar de todo el trajín, estaba contento porque los negocios que lo habían llevado a España se habían concretado. Roberto bien se merecía disfrutar de las veinticuatro horas que tendría antes de embarcarse para su país.Dejó las cosas del trabajo en la habitación, y decidió salir a caminar. El barrio de Salamanca siempre invitaba al paseo con sus elegantes comercios y el donaire de sus habitantes. Como no le gustaba almorzar solo, subió por la calle Goya hasta un sitio donde sabía que podía comer una bocata de un rico jamón con una gaseosa, antes de seguir su paseo. Satisfecho su escaso apetito, se encaminó hacia la calle elegante Serrano para dar una caminata.Llevaba casi media hora de andar cuando recordó que tenía que comprar algo que no se vendía en su país, crema de afeitar. Se afeitaba diariamente con crema y brocha, costumbre que había adquirido de su padre y que le servía para programar cada día su jornada en los casi veinte minutos que duraba la ceremonia del afeitado. En el Cortes Inglés de Serrano seguramente la iba a encontrar.Se sintió reconfortado con el aire acondicionado y se encamino hacía la perfumería donde esperaba encontrar la crema. Allí estaba su crema Nívea y tomó dos de ellas. Siguió curioseando y se le ocurrió que debía probar alguna agua de colonia española. Frente a la góndola donde estaban se quedó mirando sin saber cuál escoger. En esos estaba cuando una dulce voz de mujer lo sorprendió preguntando.?Puedo ayudarlo caballero?Se dio vuelta y se encontró de frente a una señora encantadora con su uniforme en el cual se leía en el pecho el nombre Marlene. Era una mujer alta de estatura, con cabello de melena corta y color castaño oscuro, ojos marrones y una sonrisa encantadora que la hacía más bella. De su cuerpo al cual no le sobraba ni le faltaba nada, sobresalían sus senos, grandes y enhiestos.?Gracias señora. Quiero probar una colonia española porque ya estoy cansado de las francesas. Tal vez usted me podría aconsejar.?Desde ya, por supuesto que será muy grato hacerlo. Creo que ésta, dijo señalando una colonia Alfonso Domínguez. Muchos señores la llevan. Quiere probarla??No hace falta, confío en su buen gusto.?Por su acento creo que usted es rioplatense, verdad??En efecto, de allí vengo. Veo que tiene experiencia con los hablados?Sinceramente de los americanos sólo distingo a los rioplatenses, pues el resto me confunden.Como había poca gente siguieron la plática durante unos minutos acerca del calor, el turismo, y varios temas más. De la amable conversación surgió que ambos eran divorciados, él sin hijos y ella con uno de 23 años. Luego lo acompañó hasta la Caja para para pagar, y cuando Roberto se estaba marchando se dio media vuelta y encaró hacia Marlene para dispararle??Marlene, usted pensará que estoy loco o que soy un desubicado total, pero como esta será mi última noche en Madrid, pensé que tal vez usted aceptaría cenar conmigo. Me dio mucho gusto conocerla y la grata conversación que tuvimos, por eso me animo. No, no, no, no me responda ahora. Solamente dígame a qué hora deja usted su tarea aquí.?A, a, a las 19? dijo tartamudeando Marlene que no salía de su sorpresa.?Pues bien, entre las 19 y 19,30 estaré en la cafetería del VIPs de la otra cuadra esperando. Si se decide a aceptar mi invitación me halagaría mucho y haría más grata mi estancia en España. Hasta luego?dijo y se marchó sin esperar respuesta.Marlene se quedó de una pieza. Confundida no sabía que pensar. Ese hombre le había caído muy bien pero que pensaría de ella para hacerle esa invitación, prácticamente una desconocida. Si bien dudaba, no rechazó la idea de inmediato. Lo pensaría, para ello tenía un par de horas.Roberto, mientras tanto, se dirigió al hotel. Preguntó por el mejor restaurante de la zona y le recomendaron La Trainera, un lugar de exquisitos mariscos. Lo apuntó y desde la habitación hizo una reserva para dos personas. Tenía confianza en que no cenaría solo. Se tiró sobre la cama y se puso a pensar en Marlene. A su edad, 45 años, concretar un encuentro así le hacía mucha ilusión. Ella le había gustado, no solo físicamente sino por su aire señorial y culto. Sin duda, si ella aceptaba, pasaría una excelente noche, y si había algo más ya sería el cielo. Se bañó, afeitó y antes de vestirse de elegante sport se roció con la colonia que había comprado como una suerte de talismán de la buena suerte. Poco antes de la siete salió del hotel rumbo a la cafetería.Escogió una mesa que enfrentaba la entrada, pidió una caña, y se encomendó a su buena suerte. Mientras esperaba, a cada rato miraba su reloj y la puerta, y tratando de disimular su ansiedad daba tragos cortos a su cerveza.Habían pasado más de veinte minutos, cuando la vio aparecer. En la tienda le había parecido una bella mujer, pero ahora sin el uniforme y luciendo una pollera muy entallada apenas por encima de sus rodillas y una camisa ajustada al cuerpo que resaltaban sus pechos, le parecía más guapa y elegante que antes. Trató mentalmente de adivinar su edad y estimó que no llegaba a los cincuenta años, unos pocos más que los suyos.?Hola Roberto, aquí estoy?dijo al llegar?Gracias por venir, no sabes lo contento que me pone que aceptaras mi invitación?dijo tuteándola... Ah, me agradaría que me llamaras Robby como todo el mundo lo hace. ?Vale, y yo soy Mar, y todavía me estoy preguntando porque he venido, pero aquí estoy. Espero que no te hagas una falsa idea de mí.?Jamás haría eso. Pero dime que te apetece beber??Lo mismo que tú, una caña.Poco a poco fueron entrando en confianza y se entregaron a una conversación cada vez más amena y cordial. Fue así que encontraron que tenían muchas afinidades y compartían muchos gustos como los libros de ficción, el cine y hasta la visión de la política. Cada uno hizo un breve aporte de la historia de sus vidas, divorcios inclusive, de sus actividades laborales, ocasión que le valió a Roberto para explayarse sobre los motivos de su estadía en España. Sin que se dieran cuenta los minutos corrieron y mirando su reloj, Roberto se dio cuenta que había llegado la hora de la cena. Por fortuna estaban cerca del restaurante que había escogido.La cena fue opípara con jamón jabugo y los buenos mariscos que ofrecía el restaurante. Por supuesto degustaron un excelente vino albariño que acompañó esa excelente cena. Ya eran cerca de las once de la noche cuando terminaron. Un taxi pedido por teléfono los estaba esperando para llevar a Marlene a su casa. Ella tenía su apartamento en el barrio de Chamartín.?Me permites que te acompañe?dijo Robby?No estás cansado y prefieres volver al hotel??Para nada, nuevamente será un gran placer acompañarte.Llegados al domicilio de Mar, ésta con una espontaneidad que a ella misma le asombró, lo invito a tomar un café en su casa. Invitación que Robby se apresuró a aceptar. El apartamento, piso como le llaman en España, era de buenas dimensiones y acogedor, decorado con muy buen gusto que demostraban la clase de la dueña. Robby se sintió muy a gusto.No fue un café. El calor invitaba a algo fresco y por ello Mar buscó de su frigorífico una botella de cava, que según ella la guardaba para una gran ocasión, y al parecer esta era una de ellas.Brindaron por esa reciente amistad y volvieron a platicar de temas nuevos. Fue así que como sin proponérselo llegaron a temas más íntimos, rozando el sexo. Mar manifestó que después de su divorcio había tenido algunos novios pero que ninguno le había llegado al corazón como para encarar una nueva pareja. Robby coincidió con ella y ambos declararon estar conformes con su estado actual. En cierto momento, se formó un silencio cómplice mirándose fijamente a los ojos. Fue un instante en que un shock los sacudió y se hallaron juntando sus labios en un beso seco, que fue el primer paso para que las bocas se abrieran, las lenguas se encontraran para empezar el juego que preludia el contacto corporal. El beso dio lugar a un fuerte abrazo en donde Robby deslizó sus manos debajo de las caderas de Mar para ceñirla junto a su cuerpo. Mar, se apretó al cuerpo de su visitante y comenzó a sentir el falo de éste que poco a poco tomaba dimensión y dureza, mientras sentía una grata sensación en su entrepierna. Para ambos estaba claro lo que sobrevendría.Sin dejar de besarse, Mar tomó de la mano a su hombre y se dirigieron al dormitorio. Los esperaba una cama King que sería testigo de la pasión de los nuevos amantes. Ella comenzó por quitarle la chaqueta que llevaba, luego la camisa, desprendió su cinturón y el pantalón dejó al aire una tremenda erección que se visualizaba debajo del bóxer. Como respondiendo a esa tácita invitación al desnudo, Robby le quitó la camisa que Mar llevaba, aflojó la cremallera de su pollera para dejarla luciendo su sujetador y bragas.Si la primera impresión que tuvo de ella en la tienda había sido muy buena, ahora casi desnuda quedó maravillado. Un cuerpo perfecto, bien delineado, piernas torneadas, culo firme y erguido, y como un regalo del cielo debajo del sujetador se insinuaban unas tetas grandes y sólidas. La noche prometía ser maravillosa para ambos.Mar se quitó el sujetador y dio piedra libre a sus senos que se mostraron más atractivos que antes. Aureolas marrones y pezones grandes que motivados por la situación se presentaban tiesos y provocantes. Lentamente hizo lo mismo con sus bragas dejando al descubierto un coño húmedo debajo de un triángulo de oscuros pelos que apuntaba hacía el mismo invitando al juego pasional.?Mar, permíteme solazarme mirándote unos segundos. Tienes una figura maravillosa. Cielos, que portento de mujer.?Hombre, no me hagas creer que soy una belleza, que yo sé bien como luzco.?Me siento afortunado, solo eso? y procedió a quitarse el bóxer y arrastrar a Mar a la cama al tiempo que la abrazaba y besaba.Robby inició una sucesión de besos comenzando por su cara, cuello y orejas. De allí pasó a deslizarse lentamente hacia los pies haciendo escala en cada sitio del cuerpo, donde además de besos lamía la piel centímetro a centímetro. En la pasada de los pechos tuvo su primera gozada. Esas tetas eran sublimes, no sólo por su buen tamaño sino por la tersura de su piel y el embeleso de sus pezones. Demás está decir con que pasión se aferró a ellos para mamar como un niño hambriento. Chupar, lamer y morder una y otra vez para degustar ese bocado en la boca. Los senos de Mar lo apasionaban, nunca había gozado de algo igual. Largo rato duró la estación de los pechos, sin embargo debía seguir el camino que conducía a otros puertos. Estómago, caderas y pubis recibieron su premio de caricias bucales. Llegado al vértice del amor, besó y lamió las piernas que lo rodeaban y siguió su camino, dejando en ascuas y supercaliente a Mar que esperaba recibir en su almeja los favores bucales. Robby continuó sus festival de besos y lamidas por ambas piernas y los pies. Cumplido ese ciclo reclamó de su pareja se diera vuelta para proceder con el mismo tratamiento a su espalda y cola. Frente a ese portentoso culo no dejó sitio sin besar ni lamer, hasta algún pequeño mordisco se animó a darle. La tersura de la piel que sentía en la boca lo enloquecía. Lo mejor venía a continuación cuando llegó a la raya que separa los dos cachetes hundió su cara en la zanja y recorrió el perineo de un extremo a otro una y otra vez, para delirio de Mar que acezaba suspirando profundamente.Marlene, estaba en una nube. Su cuerpo aparecía tenso a la espera del ansiado ataque a su mojada vulva, que Robby, ex profeso había demorado. Llegado el momento, la puso de espalda, levantó sus piernas flexionándolas para tener un mejor campo de acción y se dio a la tarea. Jugó con su lengua lamiendo los contornos del coño mientras escuchaba los gemidos de Mar que ya quería que empezara a sorber los jugos que su chocho derramaba, necesita desesperadamente que esa lengua se dedicara a recorrer sus labios vaginales y el interior. El ataque se demora porque Robby se toma su tiempo para extasiarse con el aroma que mana del sexo de Mar que lo arroba y lo excita mucho más.Finalmente posa sus labios en el objetivo. Nomas hacerlo, Mar se estremece y vuelve a tensar su cuerpo. Robby comienza a lamer suavemente en los cuatro sentidos de la vulva, luego introduce su lengua en la cavidad vaginal como si fuera su pene. Lame los labios externos y chupa sus pliegues. Una y otra vez, es el festival de su boca y lengua. De pronto dirige su acometida hacia el clítoris para lamerlo y chuparlo. Apenas hace contacto con la deseada presa, Mar se arquea, tensa su cuerpo y se derrama con un orgasmo acompañado de gemidos que escapan de sus apretados labios. Para ella que esperaba ansiosa esa caricia, la misma fue el colofón de una novela de pasión. Nunca le habían comido el coño de esa forma y nunca había gozado tanto.Pero habría más, mucho más en esa noche de sexo. Roberto dejó que ella volviera a su estado de conciencia, y siguió buceando con su lengua. No solo el aroma que percibía lo alentaba, también los jugos que Marlene le ofrecía le sabían a gloria. Y siguió la faena hasta que ella le pidió que cesara, porque también quería tomar parte activa en la función. Buscó y encontró el tieso falo de su hombre y comenzó a darle una mamada que arrancó con sus testículos y siguió por el recorrido del miembro hasta llegar al glande. Repetía el recorrido lamiendo y chupando mientras que con una mano meneaba el pene en una paja suave pero continua. Robby, si bien esperaba esto, se sintió más que complacido porque el trabajo bucal que recibía era de suma experiencia y calidad. Sintió que le sobrevenía el orgasmo y le pidió a Mar hacer un sesenta y nueve. Ella accedió y de esa forma ambas bocas se dieron a la tarea recíproca de dar placer, y lo hicieron con tal afán que al cabo de un corto tiempo, ambos se entregaron al otro con una profunda corrida que los hizo temblar de goce.La pasión y la entrega había sido total, de forma tal que quedaron rendidos y tendidos tomados de la mano intercambiando gemidos y suspiros. La respiración de a poco volvía a ser normal. Con sus caras pringosas por los orgasmos recibidos, se buscaron para darse más besos.?Hombre, casi me haces morir de placer, jamás me habían comido el coño de esa manera y por tanto tiempo. En cierto momento parecía que la falta de aire me llevaba al otro mundo. ?Voy a tomar tus palabras como un cumplido, pero debo decirte que tu felatio fue sensacional. Inolvidable.?Creo que quedó un poco de cava, quieres? .?Vale, me viene bien porque tengo mucho calor.Bebieron cava y volvieron al lecho, luego de pasar por el lavabo. Quedaba tiempo y deseos aun no satisfechos. Siguieron su conversación animada por repetidas caricias y besos que poco a poco fueron reviviendo las sensualidades dormidas. Roberto sintió que poco a poco iba recuperando su virilidad ayudado por las manos de Marlene que no dejaba de acariciar su verga. Él por su parte volvió a gozar con las exquisitas tetas de Mar. Las magreaba con ambas manos y disfrutaba sobando sus erectos pezones con los dedos, para luego darse a la tarea de chuparlos ávidamente. Esos juegos fueron avivando la pasión el deseo mutuo. Echada de espaldas Mar levantó sus piernas para recibir en su chumino la tiesa verga de Robby. La penetración fue lenta, como queriendo disfrutar cada milímetro de avance. Mar sintió que esa estaca de carne avanzaba dentro de su apretada vagina dándole infinita satisfacción. Cuando el recorrido del pene llegó a su meta, empezaron los movimientos clásicos del meter y sacar, lentos al principio y paulatinamente vertiginosos que arrancaron gritos de placer de Mar, que sentía que iba llegando al éxtasis máximo. Tomó los brazos del hombre para inclinarlo hacia su cara para besarlo mientras se sentía penetrada y próxima al orgasmo.A todo esto, Roberto continuaba con sus fuertes embates buscando dar y recibir placer. Se sentía feliz follando con esa espectacular mujer, un regalo del cielo que no quería desaprovechar y por ello seguía dando caña con el vigor de su cuerpo. Fueron minutos que parecieron segundos porque ambos estaban gozando a pleno, pero comenzaron a sentir en sus cuerpos esa sensación que anuncia la llegada del éxtasis total. Fue inevitable y maravilloso, quizás brutal, el orgasmo al que llegaron al unísono. Fue una entrega total que acabó con cualquier resto de energía que tuvieran. Así abrazados besándose y con sus sexos acoplados se fueron dejando ganar por el cansancio y el sueño.Despertaron avanzada la mañana ambos desnudos, una costumbre de Marlene. Ella lo hizo primero y se quedó quietecita mirando su ocasional pareja. Le gustaba ese hombre que la había conquistado de forma impensada. Además de tener una buena figura, follaba como los dioses. No se arrepentía en lo más mínimo de lo sucedido. Lo besó suavemente en los labios, beso que despertó a Roberto que la abrazó fuerte. Miró su reloj y comprobó que eran las 9 de la mañana, la noche había pasado volando.?Buen día caballero?dijo Mar?Buen día bella dama?respondió él?Parece que hemos dormido muy bien después de tan maravillosa noche. Desayunamos??Me encantaría, pero primero me gustaría darme una ducha.?Pues entonces, voy primero yo y luego preparo algo mientras te bañas.Un buen desayuno sirvió para recuperar energías. Ambos se sentían felices y dichosos.?A qué hora sale tu vuelo?preguntó Mar?A las 15 horas. Creo que tengo suficiente tiempo para volver al hotel, hacer la maleta, pero antes que te parece si nos despedimos repitiendo algo de lo de anoche?Vaya, vaya, parece que no has tenido suficiente. Eres un maníaco sexual.?Nada de eso, lo de anoche fue tan maravilloso que me hace ilusión repetir. Eres una mujer tremendamente hermosa y no sabes cuánto me costará irme.?Pues entonces hagámosloRepitieron el camino hacia la cama que aún tenía los rastros de la lid nocturna. Mar se quitó la levantadora y sus prendas íntimas ofreciendo su madura desnudez que Roberto volvió a admirar y felicitarse de poder hacerla suya. Fue un torbellino de besos, caricias, chupones recíprocos por todas las partes de ambos cuerpos. La penetró de una y otra pose. Misionero, perrito, haciendo cuchara, puesto de espalda y ella cabalgándolo, una y otra vez su verga entraba y salía de su chocho entre exclamaciones de goce de ambos. Fue un polvo interminable como ambos querían para prolongar el encuentro y el derrame final los encontró plenos de vigor entregando sus orgasmos con extrema pasión.Se hacía tarde. Roberto dijo que no se ducharía porque quería llevar consigo el sabor de su cuerpo un rato más. Lo necesitaba porque lo vivido parecía irrepetible. Mal lo besó con pasión cuando lo acompañó hasta la puerta.?Nos volveremos a ver? ?preguntó ella?Sería maravilloso? en tu mesa de noche he dejado una tarjeta con mis coordenadas. Me gustaría recibir noticias tuyas cada tanto. Tal vez la Providencia nos dé otras oportunidades. Si alguna vez te decides ir a mi país, allí te estaré esperando.?Veremos, veremos. Me haría mucha ilusión. Buen viaje amor!
06-02-2021, at 11:00 PM
Alýntý
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